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JUAN LUIS
Y EL ESPÍRITU
CRUSOE
Hombre alto de cabello largo, 63 años de edad, con ojos expresivos color café, tez blanca que deja ver las tomas de sol, y un sentido del humor sin igual son unas de las características de Juan Luis Callejas, un arquitecto antioqueño que, a muy corta edad le temía al agua y sus profundidades y que hoy en día, junto a su esposa Ana María Posada, vive en la isla Tintipán, en medio de agua, peces, turistas y mucho ‘Jején’…
“El agua transforma” afirma antes de empezar a llevarnos, por medio de una narración, a la historia de su vida.
Todo comienza en la finca “La Luz”, su tía tenía un cultivo de peces y Juan Luis, una fijación e interés por ellos. Siempre que iba los peces se robaban su atención, jugaba y se divertía.
Al lado de ese estanque había una piscina y, como el plan al llegar a “La Luz” era siempre dirigirse hacia esa zona, su primo Juan José, pensando que era divertido, lo lanza al agua.
“¡Yo casi me ahogo, me sentí morir!” asegura entre risas, aunque fue ese el inicio de un gran miedo.
Tiempo después su padre compra una finca en Tarazá, Bajo Cauca, y al visitarla en compañía de su abuelo, quien era un gran patrocinador de la pesca, lo primero que hace Juan Luis, es pescar. Desde entonces esta actividad se convirtió en una parte importante de su vida…
“Como buen pescador la ambición lo acompaña a uno permanentemente” Cada vez iban a quebradas más grandes en búsqueda de peces más grandes, y es así como descubren la quebrada Purí. El agua era bajita y cristalina, la mezcla perfecta para una persona que se apasiona por pescar pero que le teme al agua.
Su infancia refleja a un niño curioso, e intrépido a pesar todo, es por esto que le pide a su mamá un arpón para pescar. Y de esta manera adquiere confianza y valentía…
A sus 19 años ya sabía nadar, pero el agua continuaba siendo un reto para él. Sale de Bachillerato, conoce a Ana María y decide hacer un curso de buceo a pulmón libre, lo que le ayudó a superar ese viejo miedo.
Un día, su cuñado Jorge, le habla sobre Múcura, y sin nunca haberla visitado antes, emprenden el viaje...
En otra de las visitas, esta vez con lancha a su disposición, deciden explorar mejor la zona y de esta manera llegan a Tintipán, ven todo el lugar con admiración, y la idea de comprar un espacio de la isla, llega.
Así es como la pasión por los peces los lleva a una isla Paradisiaca, luego a construir una casa vacacional para la familia y después de muchos sucesos, en el año 2019 crear Casa Tinti Hotel Boutique, un espacio en la isla único y especial.
Juan Luis y su facilidad para adaptarse, acompañada de su habilidad para llevar a cabo diversas tareas necesarias en la isla, lo convierten en un hombre con un espíritu Crusoe, capaz de asumir la vida isleña con sus ventajas y desventajas acompañado de su creatividad, superando retos y superándose a sí mismo.
Es un hombre que, con su familia, intenta comprender las dinámicas de la isla, sus habitantes y las islas vecinas, le da el valor a la naturaleza, genera empleo, analiza el espacio a través del tiempo, se reinventa.
No planeó lo que está viviendo ahora, cuando era niño seguramente era impensable vivir en medio del océano, pero la vida, sus pasiones y sus miedos lo llevaron a esta isla y allí sus encantos lo atraparon a él y a sus seres queridos.
Juan LuisJuan Luis
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.Juan Luis
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